La realización de una película que convoque a la nostalgia del público (sobre todo de una determinada edad que circunda entre los 40 y 70 años) es una gran idea para llamar la atención de la gente, sobre todo de productores y jurados de diferentes premios. Mostrar una historia que retorna a los clásicos para utilizar su narrativa y estética, es un elemento favorable para que una película como El Artista (The Artist) (2011) esté nominada a tantos premios este año. Esta además tiende a deslumbrar con la realización de consecutivos homenajes a las películas clásicas que se encuentran tanto en la era del cine sonoro como del cine mudo, un aporte interesante para recordar a esos pioneros y grandes personajes del cine, pero que en realidad es una mera repetición técnica para conformar otra producción.
Con una historia normal, lineal, muy al estilo de los relatos de la época a la que se pretende remontar, El Artista recrea una narración entretenida, divertida con mensajes claros como: nada es seguro en la vida y el orgullo no sirve para nada, se debe ser agradecido con lo que se tiene y con cómo se llego a ello. No se puede rescatar nada más de la historia ni de su estructura narrativa que aunque maneja un detonante decente, puntos de giro interesantes, cambios de ritmo buenos y un clímax acorde al tono de la producción, tampoco son elementos con los cuales se pueda destacar esta filmación.
El encanto, y por consiguiente elemento que tienen deslumbrados a los diferentes jurados de pasados premios, es la utilización de un lenguaje audiovisual que ya poco se ve. Una mayor narrativa de la cámara como elemento significante frente a la historia, que permite mostrar los niveles de jerarquía y fuerza que pueden tener los diferentes personajes, en otras palabras, colaboran a reforzar e inspirar en el publico determinados sentimientos e ideas de cada actor, que solo se logran por medio de la imagen. Por ello vemos bastantes planos que recuerdan a películas como El Ciudadano Kane (Citizen Kane) (1941), El ocaso de una Vida (Sunset Blvd)(1950), Nace una estrella (A Star is born) (1954), Babes on Brodway (1941), entre otra gran cantidad de producciones que manejan el tipo de lenguaje al que se quiere acercar esta cinta contemporánea.
Ese es precisamente el gancho que tiene esta película para acaparar todas las miradas del público. Sin embargo no podemos dejar atrás elementos como el maravilloso tratamiento de la luz, el hecho que sea en blanco y negro o la similitud del protagonista con actores del pasado como: Clark Gable, John Gilbert o hasta el mismo representante de México, Jorge Negrete; que también son ganchos técnicos para la creación de esta película y por ende nos remonta al pasado y nos recuerda innumerables figuras y producciones.
No obstante es de pensar muy bien si por retornar al pasado narrativo y estético, una película deba recibir tal ovación. En realidad el cine es un elemento que ha avanzado desde su creación y su evolución también radica en nuevas formas para narrar audiovisualmente. Es más interesante revisar si un verdadero homenaje se puede hacer por medio de contenido, como ya lo hace una de las competidoras de esta producción, que ovaciona a un grande del cine clásico por medio de su historia, representación y resurrección como personaje, para que el público en realidad conociera a Méliès. No se niega que la idea de hacer una película con elementos del cine de los años 20 a 50 no sea atractiva e interesante, de hecho la producción es bien lograda gracias a ello, pero en la medida que esto no trabaje mano a mano con la historia para significar lo que realmente se quiere, deja un hueco de insatisfacción, de ya haber visto cosas que sería interesante repetir si tienen el mismo nivel de impacto a como se vieron antiguamente. Es de pensar si cada historia se casa con su lenguaje audiovisual, con la forma en que fue contada, mostrada; para tener ese elemento único que se llama originalidad.
No cabe duda que es una de las películas más nominadas a los diferentes premios y por consiguiente será de las más galardonadas en los mismos, pero no deja de ser una buena producción copiada de la mente de antepasados cinematográficos que lo único que está haciendo en este momento, es llenar la vista del público devolviéndole lo que se observó hace un tiempo, sin pensar que el verdadero mérito, es narrar de forma distinta a lo que ya todo se ha narrado.
Eduardo Castro A
Twitter: @EduardoCastroA


