Cuando los hombres de ley deciden entrar en la política e intentar hacer un cambio radical para la sociedad, deben pensarlo dos veces antes de tomar tan arriesgada decisión. Ellos no saben en el huracán que se meten cuando toda su vida se puede ver destapada por el único poder que no pueden controlar: El Cuarto Poder.
Los medios de comunicación se vuelven implacables con cualquier personaje público que intente regir la vida de los ciudadanos, realizan demandas y pueden causar revuelos que en ocasiones ni un mismo país puede soportar. La imagen de estos personajes debe ser intachable y si algún error se cruza en su camino debe ser eliminado para no afectar a toda una sociedad. Esto convierte a estos mandatarios y sus equipos en personas corrompidas y chantajistas, que se introducen en el circulo de la corrupción y la politiquería.
Es precisamente esto lo que muestra Secretos de Estado (The Ides of March) (2011), película dirigida por George Clooney y protagonizada por él mismo, acompañado de Ryan Gosling, el joven actor de: El Diario de Noa (The Notebook) (2004), Half Nelson (2006) y Drive (2011). Aquí Dan Dunne (Gosling) es la cabeza estratégica y segundo al mando de la campaña del Gobernador Mike Morris (Clooney), que después de ser víctima de una sucia trampa política y enterarse de una difícil situación que compromete al gobernador, debe cambiar su pensamiento fiel y honesto por el de un corrupto manipulador. A eso lo lleva la traición de su amigo Paul Zara (Philip Seymour Hoffman) aprobada por Morrys y la manipulación de Tom Duffy (Paul Giamatti) que mueve las fichas de una forma adecuada para que la campaña del Gobernador Morris caiga y la de su candidato triunfe. Sin embargo Dunne esconde un As bajo la manga que le permitirá manipular al Gobernador Morrys y voltear así todo a su favor causando daño a los que más se lo hicieron.
La historia demuestra la facilidad que tiene los medios de destruir a una persona. Que por un pequeño dato se puede ir todo un trabajo y una reputación por el sanitario. La fuerza de la manipulación de la información, que puede enajenar personas y voces sin importar lo que hayan hecho o que tan honestas sean. Realmente quien domina la información, domina el poder.
Además de enviar este mensaje, la película también tiene unos buenos puntos de giro, fuertes y que causan impacto en el espectador. Hay un momento especifico donde estos problemas se dan consecutivamente, elevando la tensión en la película y logrando causar preguntas hacia la situación del protagonista. En ese sentido está muy bien diseñada y la adaptación del libro queda bien expuesta por parte de la obra cinematográfica.
Sin embargo la película tiene un error clave e inmenso, que gracias a ello, la tensión que ha generado se diluye como una nube de polvo, y lo bien logrado que hace hasta la mitad de la historia, se borra al igual que una huella en la arena. Su error se reduce a que no hay ninguna acción de los antagonistas por evitar o causar una represalia a las acciones del protagonista, en otras palabras, los antagonistas se dejan golpear por una única vez del protagonista, rindiéndose ante él de inmediato. No oponen resistencia o más obstáculos a Dunne para llegar a su objetivo, siendo que ellos poseen más experiencia y tienen más poder en el campo donde se da la contienda. Al suceder esto de inmediato se genera otro problema: la película acaba cuando el público menos lo espera, el espectador queda con hambre de más, no se para de su silla esperando ver que hará Morrys o Paul para no dejarse chantajear, pero no, es necesario que el público abandone la sala por que la película ha llegado a su fin.
Este gran problema es (a consideración) una de las consecuencias por las cuales esta película no figura en las nominaciones a los premios Oscares como mejor película, ni en mejor dirección, ni en mejor actor principal y escasamente entra como mejor guión adaptado; que de ser la ganadora de la categoría, estaría hablando en un principio muy mal del libro, teniendo en cuenta que los libros manejan otras categorías de percepción, distintas a las del cine, pero que sin embargo no le estaría haciendo una buena reputación.
Con un mensaje fuerte y conciso, con un drama bien llevado hasta la mitad de la película y con uno de los desenlaces mas perturbadores de la historia del cine, se crea esta producción que lleno expectativas y desilusiono al momento mismo de prenderse las luces finales de las salas de cine.
Eduardo Castro A
Twitter: @EduardoCastroA



No la he visto… pero se vé interesante.