Como es costumbre hace ya una década, el club mas popular del mundo hoy en día, el Barcelona, dio muestras de su superioridad y derrotó a domicilio a su archirival el Real Madrid 1 – 2. En Cataluña y algunas otras zonas de España, la fiesta fue total. Hinchas en las calles celebraban poseer uno de los más grandes equipos de futbol que la historia haya visto. La magia y el encanto del Barça ahora no solo pasan por los pies de Messi o Xavi. A ellos se une la laboriosidad de Iniesta, la enjundia de Puyol, el talento y orden de Busquets y los goles decisivos de Abidal.
Por su parte los hinchas del Real Madrid ensimismados veían su impotencia reflejada en la abominable manera de pegar patadas de Pepe, Carvalho y Sergio Ramos o la arrogancia de José Mourinho en la rueda de prensa aceptando con decidía la derrota. La leyenda del equipo mas ganador de futbol de la historia ha sido opacada por un lánguido presente. Ni los millones invertidos en figuras han evitado que los merengues sean los segundones de los blaugranas.
Pero más allá del tema netamente futbolístico y a riesgo de generar reacciones de ira en algunos de los lectores, me asalta un sentimiento de sorpresa e inconformismo al ver como el boom mediático del clásico Ibérico ha traspasado las fronteras y ahora un alto porcentaje de jóvenes Colombianos se han convertido en ¿hinchas? del Barcelona o del Real Madrid. Yo me pregunto: ¿Es esto lógico?
Desde mi punto de vista no tiene ningún sentido. Por ejemplo; quien haya asistido a un estadio entenderá que la atmosfera que se vive allí no se compara con la que se despierta al frente de un televisor. Para ser considera hincha es necesario, sentir y exteriorizar con pasión una camiseta. Si tenemos en cuenta que Real Madrid y Barcelona no vendrán aquí más de una vez por década entonces sus seguidores no disfrutarán, en todo el sentido de la palabra, de su magia. También resulta bizarro entender como se puede querer algo sin siquiera conocerlo. A las instituciones se les valora por sus triunfos, personalidades y legados. Si nos detuviéramos a preguntarle a cualquiera de estos “afiebrados” quienes fueron Di Stefano, Kubala, Puskas, Sánchez, Cruyff, Laudrup, Butragueño, Maradona, incluso figuras recientes de la talla de Romario, Ronaldo, Zamorano, Sucker y que ganaron con estos equipos es factible que no encontremos respuestas acertadas. Algunos incluso no saben cual es la formación habitual que emplean sus oncenos partido a partido. Hoy por hoy el hincha oportunista solo habla de Messi, Cristiano Ronaldo, Xavi o Casillas y exclama con fervor “esto si es futbol bien jugado”. Es tal la incongruencia que pretendemos establecer vínculos afectivos entre Real Madrid y Millonarios, o Santa fe y Arsenal. Basta de argumentar que el causal de esta deserción es la mediocridad de nuestro futbol, simplemente somos tan vacíos por naturaleza que lo único que valoramos son los éxitos. Algún día me gustaría encontrarme en la calle o en un bar una camada de hinchas con camisetas de la Real Sociedad o el Betis para ahí si entender que es nuestro pobre rendimiento deportivo el que aleja a las mazas de los estadios para convertirlos en seguidores de equipos foráneos.
Finalmente, si optan por apasionarse irracionalmente a cualquiera de estas maquinarias publicitarias por favor celebren, lloren, rían y griten cuando enfrenten también al Alcorcon, Oviedo, Hospitalet, Elche y demás y no únicamente a la hora de ver finales de Champions o instancias definitivas de Copas y Ligas.
Imagen tomada de elmundo.es http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/27/madrid/1256637670.html
Por Gustavo Ángel: El mismo que hace unos cuentos días celebraba que se jugara este partido una vez más. Claro esta, eso si, por el amor al futbol, no a los hinchas.
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